No me gusta el sexo, pero no tengo elección.

María N. tiene 22 años y llegó a la Ciudad de México buscando un aborto, la acompaña su hermana, quien se nota es una mujer fuerte, decidida pero también muy protectora.

Las dos están nerviosas, se toman de las manos y le hacen muchas preguntas a la enfermera, quien les está explicando paso a paso cómo sería la AMEU (Aspiración Manual Endouterina), método que le permitirá regresar a su lugar de origen ese mismo día.

“¿Pero es seguro el procedimiento?”, preguntó María N. “No quiero sentir nada, entonces mejor con la anestesia por favor”, “¿Mi hermana puede estar a mi lado?” “¿Cuándo termine, puedo regresar a casa?, porque allí dejé a mi hijo, mi mamá me lo está cuidando”.

Tras las respuestas que les dio la enfermera, María N. decide continuar y ella explica: “yo no quiero este embarazo, ni siquiera me gusta tener sexo, pero no puedo decirle que no, si lo hago mi esposo me golpea y me quita el dinero, incluso, puede llegar a ser violento con nuestro hijo, que tiene 6 años de edad”.

“Por eso yo decidí vender ropa en un tianguis para tener dinero y no depender tanto de él, yo no sé leer ni escribir por eso no puedo trabajar de otra cosa, antes era sirvienta pero cuando me fui a vivir con él ya no pude trabajar en la casa de mis patrones, antes de cumplir un año de ‘marido y mujer’, me embaracé y solo quiero tener un hijo, porque ya me di cuenta que él sólo quiere que yo tenga hijo tras hijo”, explica María N., quien tiene el cuerpo de una niña, es muy baja de estatura y diminuta.

El ultrasonido que le hacen confirma 5 semanas de embarazo. María N. y su hermana tomaron el primer camión que pasa por su casa con destino a la Ciudad de México, el trayecto duró 6 horas traen ropa muy abrigadora, unas cobijas, el cabello muy despeinado y el dinero envuelto en un pañuelo de franela para pagar el procedimiento.

“Mi mamá, mis dos hermanas y yo juntamos el dinero para realizarme el aborto, porque ellas saben cómo es mi esposo y no queremos que otro hijo mío sufra lo mismo”, explica María N, quién decide ponerse el DIU, para evitar embarazarse los próximos cinco años.

El procedimiento dura aproximadamente 30 minutos –entre la preparación, el procedimiento y la recuperación de la anestesia–. Al paso de ese tiempo, María N. regresa con su hermana, quien la esperaba en la sala. Las dos vuelven a abrazarse entrañablemente, luego hacen un par de llamadas, y avisan que ya van rumbo a su casa.

Con los seis hijos de mi novio está bien.

Georgina N. es una mujer independiente, con una carrera universitaria, un trabajo bien remunerado y una vida desahogada, su familia es de médicos. Tiene 11 semanas de embarazo y no desea continuar con él, porque su novio ya tiene seis hijos.

“Yo vivo en Guanajuato donde el aborto está prohibido por eso vine a la Ciudad de México, me trajo mi novio con el cual apenas tengo ocho meses de relación, soy divorciada y durante mi matrimonio de 12 años busqué embarazarme, pero nunca lo logré y como en Guanajuato si no eres madre no eres mujer, me busqué un novio con muchos hijos”, dice Georgina N., a la que los médicos de Guanajuato le dijeron que era infértil.

“Ahora sé que el infértil es mi ex, no yo, pero ya estoy muy grande para ser mamá, tengo 38 años”, explica.

Georgina N. quiere pasar su aborto rápido, puesto que nadie sabe de su condición y tiene que regresar a trabajar. Le recomiendan la AMEU con anestesia, ella está decidida a pesar de que su novio le dice que lo piensen un poco más pero ella dice no. Él insiste: “si puedo mantener seis hijos, seguro que puedo con el nuestro”.

La mujer le dice que no, “que tal si lo nuestro no funciona y termino sola, como tu ex, pero con un hijo. No, eso jamás, además tú ya tienes 50 años y no estás para tener hijos recién nacidos”, le indica Georgina N., quien entra con la doctora para explicarle más detalles del procedimiento y pide que su novio salga, desde ahora quiere estar sola.

La experta le indica que por medio de los ultrasonidos que (realizan antes y después de realización de la AMEU) se tiene la certeza de las semanas de gestación, y también de lo exitoso del procedimiento. “Nos tardamos unos minutos en la aspiración, y estarás unos 10 minutos más en recuperación, para que se te pase el efecto de la anestesia, y puedes regresar a Guanajuato para hacer tu vida cotidiana, no es necesario que regreses a la ciudad de México para una revisión”, precisa la doctora.

El novio de Georgina le da un beso, un abrazo y se despiden, ella camina sola rumbo al consultorio donde se llevará a cabo la AMEU, se ve tranquila.

¿El doctor sabrá que me hice una AMEU?

“Mi ginecólogo me hizo un ultrasonido y me confirmó que sí, que estaba nuevamente embarazada, yo tengo ya tres hijos, entonces él me hizo una receta para que tomara vitaminas prenatales, no me dio oportunidad de decirle que yo no quería seguir con el embarazo, él lo dio por hecho”, narra Carmen N., de 35 años originaria de la Ciudad de México, pero vive en Querétaro, desde hace 15 años.

“Cuando salí del consultorio me sentí muy mal, quería simplemente desaparecer, le llamé a mi esposo por teléfono para contarle, para preguntarle qué íbamos a hacer y pero él ni siquiera me preguntó ¿cómo te fue en el doctor? ¿estás o no embarazada? Él no se acordó de que iba a ir a ginecólogo, así que en ese momento decidí que no lo iba a tener.

“El siguiente fin de semana, le dije a mi esposo que iría a ver a mi hermana Sonia N. a la Ciudad de México y le dejé los niños a mi suegra y cuñada, él ni siquiera sospechó. Pedí hacerme una AMEU, con anestesia, porque hasta los piquetes de moscos me duelen”, indica Carmen N., quien es ama de casa.

Sonia N. y Carmen N. preguntaron si era posible que el ginecólogo (de toda la vida de Carmen N.) sabría que tuvo un aborto. ¿Él puede notar que lo perdí por el procedimiento? ¿Cómo le tengo que decir que ya no estoy embarazada? ¿Es posible que me denuncie? ¿Le dirá a mi marido y a los demás lo que hice? Si se da cuenta, ¿qué tengo que hacer?

Lo que le preocupaba a Carmen N. era lo que su ginecólogo dijera o hiciera, pero no el aborto. Y sí muchas mujeres se ven presionadas por lo que otros deciden por ellas. “¿Es que él me hizo el ultrasonido y me dijo que tenía aproximadamente cuatro semanas, entonces cuando regrese y ya no lo busque, seguramente preguntará ¿qué me pasó?

“Ningún médico podrá denunciarte porque existe el secreto profesional, y la privacidad del expediente, entonces él no tiene que hablar con nadie de tu condición; segundo, él no sabrá si tu aborto fue espontáneo o inducido, no hay manera de saber, así que debes estar tranquila y simplemente le dices que tuviste sangrado y ya”, recomienda la enfermera.

Carmen N. se sometió a la interrupción con AMEU y se fue a la casa de su hermana esa misma tarde, después juntas viajaron hasta Querétaro con la idea de quedarse un par de días más apoyándose mutuamente.

“No hay qué temer hermana, es tu derecho como mujer a tener los hijos que tú quieras, así que el doctor no tiene nada qué decir”, afirmó Sonia, N. la hermana menor de Carmen N., quien se puso el DIU de forma gratuita tras su procedimiento y decidió que el siguiente año se haría una ligadura de trompas, para evitar otro embarazo no deseado ni planificado.

Por Guadalupe Camacho, @Lupichick, periodista y académica mexicana

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