Cuando hablamos de un embarazo creemos que la mujer (al igual que su pareja) está esperándolo, deseándolo y añorándolo. Por eso, para un número importante de personas pensar en un “embarazo forzado” es inimaginable, pero sí existe.

Abuso, amenazas y prostitución.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) el embarazo forzado es aquel que le ocurre a niñas y adolescentes (especialmente menores de 15 años de edad) sin haberlo buscado o deseado pues en la mayoría de los casos son ultrajadas sexualmente, engañadas, amenazadas y amagadas para tener relaciones sexuales e incluso, muchas de ellas son prostituidas.

Un embarazo forzado ocurre y se mantiene contra la voluntad de la niñas y, en consecuencia, presentan mayores riesgos de salud y desarrollo, puesto que se suman los riesgos derivados del impacto emocional de la violencia, la culpabilidad, el silencio, la falta de contención y de apoyo por parte de sus padres y otros familiares.

Las niñas son juzgadas en lugar de apoyadas, las culpan por andar con adultos, pero la realidad es que ellas son engañadas y ante su inmadurez, los hombres abusan de su inocencia, de su falta de apoyo de la familia y de su vulnerabilidad física, emocional y económica”, explica la maestra Gabriela Rodríguez Ramírez, secretaria general Consejo Nacional de Población.

Al respecto, en la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en el Hogar, 2016,  las mujeres de entre 15 y 17 años que sufrieron alguna forma de violencia en su hogar, durante 2015,  menciona como responsable de esa violencia a:

  • Hermano/a               28.4%
  • Madre                        24.1%
  • Padre                          20.7%
  • Primo/a                     9.7%
  • Tío/a                          6.8%
  • Abuelo/a                   3.2%
  • Padrastro/a              2.2%

¿Es común el embarazo forzado?

De acuerdo con Rodríguez Ramírez, la fecundidad forzada en niñas y adolescentes mexicanas de entre 10 y 14 años sigue en aumento. Al respecto, la ginecóloga Josefina Lira Plascencia, presidente del Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia, indica que de 1998 a 2017, se registraron en México, 16 mil 468 embarazos en menores de 16 años. La edad promedio de dichos embarazos fue de 15.6 años, 73% son solteras, 71% presentan alguna condición de riesgo obstétrico y 96% tuvo un embarazo no planificado.

En un estudio realizado en México a adolescentes embarazadas de 14 años o menos se precisó que la gestación tiene diversos problemáticas médicas, entre las más comunes están:

  • Infecciones cérvico vaginales                     35%
  • Infecciones urinarias                                   16.6%
  • Pre eclampsia                                     8.6%
  • Anemia                                                          8.3%
  • Violación                                                       6.3%

Y es que el embarazo en adolescentes es una situación que cada día se hace más evidente; incluso, México ocupa el primer lugar, entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años.

No obstante, el embarazo forzado también puede ocurrir en mujeres adultas, mujeres que son abusadas sexualmente, que viven una relación de violencia, que son víctimas de trata de personas, de prostitución y de trabajo forzado. Incluso, muchos de los embarazos forzados ocurren por la falta de acceso a servicios  integrales de salud sexual y reproductiva, así como por el confinamiento ante la pandemia de salud de este 2020.

En ese sentido, una investigación del Fondo de Población de la ONU, j Avenir Health, la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos y la Universidad Victoria, de Australia, revela que la violencia de género (que incluye abuso sexual) aumentó 20% durante los períodos de encierro.

Si estás pasando por un embarazo no deseado y deseas no continuarlo, debes saber que puedes interrumpirlo si así es tu voluntad. Si es por voluntad propia, puedes hacerlo en la Ciudad de México o Oaxaca, donde es legal hasta las 12 semanas de gestación.

Si tu embarazo es producto de una violación, en todo México es legal interrumpirlo por este motivo y solo con tu palabra basta para que las instancias de salud te proporcionen este servicio.

Por Guadalupe Camacho, @Lupichick, periodista y académica mexicana

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