Hoy nuevamente vemos cómo las palabras dichas sin pensarse, pueden tener graves consecuencias. Esta vez, la mira está puesta en los influencers conocidos como “Los ADN”. Jonathan, Abraham y Sebastián Santoyo, tres hermanos originarios de San Luis Potosí, que se dedican a crear videos en la plataforma de YouTube desde hace aproximadamente 6 años.

El sábado 26 de junio en San Luis Potosí, se llevó a cabo la Marcha del Orgullo LGBTTTI+. Durante el evento, el influencer Sebastián Santoyo realizó una burla referente a Vanessa Hernández, activista por los derechos de la comunidad transexual. Sebastián le cuestionó a Vanessa: “¿Tú te consideras guapo o feo?” y rectificó enseguida: “¿Guapa o fea?”.

El video realizado por los influencers «ADN” fue subido a la plataforma YouTube y se viralizó rápidamente por su violencia transfóbica. Pues a pesar de haber cometido el error editaron el video de forma deliberada para omitir la respuesta de Vanessa y añadir la burla: “Chale, ya la cagué, ¿verdad?”.

El material pudo haber sido cortado para borrar el error del influencer Sebastián Santoyo y mostrar únicamente la respuesta de Vanessa; por el contrario, se realizó con el fin burlarse de ella. Afortunadamente, el video ya se dio de baja de la plataforma.

Así mismo, la activista Vanessa Hernández, compartió un video  a través de su cuenta de Instagram; en él, señala que “Los ADN” incitaron comentarios de odio hacia ella y hacia toda la comunidad transexual. Por esta razón, el titular de la Fiscalía en Derechos Humanos en San Luis Potosí mencionó que el influencer podría pasar de 3 a 6 años en prisión por discriminación. 

Frenemos los actos de violencia

La omisión de los derechos de los demás comienza por la falta de respeto y comentarios como estos pueden escalar sus niveles de violencia. El libre desarrollo de la personalidad de cada persona se ve mermado por la discriminación latente en la sociedad.

Nadie debería ser juzgado y mucho menos, ridiculizado, por ser quien es. Hoy día, hemos dado un gran poder a los llamados “influencers” a través del consumo de su contenido; y es ahí donde este tipo de actos resultan completamente desagradables, pues la opinión de estas personas puede impactar de forma masiva ya sea para bien o para mal.

Nunca es mal momento para recordar que la libertad individual termina en donde empieza el respeto a l@s demás. Aquí toca que cada uno de los influencers que existe actualmente, asuma la responsabilidad de sus palabras y sus actos con el fin de impulsar la construcción de una sociedad más incluyente. Si están impulsando un objetivo contrario, ¿por qué deberíamos escucharlos? Y más aún… seguirlos.

Pongamos fin a la réplica de los discursos de violencia transfóbica. Al mismo tiempo, pongamos fin a todos esos youtubers e influencers que publican contenido de forma irresponsable sin entender el alcance de sus palabras y acciones.

Olvidémonos de la mala influencia de los influencers.

Texto de nuestra compañera Elba Loera. Con información de: Proceso.