La crisis económica y social que ya se vive por la pandemia ocasionada por el coronavirus podría incrementar los principales problemas en materia de planificación familiar que enfrenta México: el embarazo adolescente, y la postergación o rechazo de las parejas jóvenes para tener hijos.

Alfonso Mejía, especialista del Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población de la UAEM, advierte que una generación de jóvenes se enfrentará el día de hoy a una crisis económica y de medio ambiente sin precedente que disminuirá todavía más sus deseos para formar una familia tradicional, o agravará el fenómeno de la desigualdad con embarazo adolescente y los hijos no deseados.   

“Se dice que con la pandemia muchas mujeres han dejado de asistir a sus consultas, a sus tratamientos anticonceptivos, se dice que puede haber muchos embarazos no deseados; sin embargo, también pueden ser mujeres que no quieran tener hijos porque la pandemia ha traído desempleo, crisis incertidumbre, violencia familiar, separaciones”.   

El experto expuso que las políticas en la materia, instrumentadas en la década de los setenta fueron exitosas al disminuir la tasa de fecundidad en la mujer de siete hijos a  un promedio de dos o uno en la actualidad; pero solo priorizó aspectos de calidad de vida y superación personal entre la pareja con el uso de métodos anticonceptivos, pero no tocó la construcción de una sexualidad saludable  y placentera entre parejas, principalmente las jóvenes. 

“Muchas de las parejas jóvenes que tienen hijos es porque no han hablado sobre el tema, hablar sobre el tema, sobre el tema de querer o no querer hijos, usar anticonceptivos, no solo con condón, sino muchos otros; el condón es solo para infecciones, hay muchos anticonceptivos más seguros, son importantes”. 

Con ello, advierte, que el escenario post pandemia tendrá un efecto en la conformación tradicional de las nuevas familias en jóvenes cada vez más lejanos a ella. 

“La pandemia nos ha traído a las esferas de la incertidumbre, es decir, muchas personas están perdiendo el empleo, sus negocios; están viendo que es difícil tener un ingreso constante, el ingreso  que están teniendo las personas jóvenes son por contrato y temporales, lo que llamamos los trabajos precarios entonces el ser padre o ser madre en estos momentos de la pandemia, pues se dificulta; puede ser que haya una postergación por este tipo de temas y que las parejas estables cada vez menos quieran tener hijos”

La emergencia sanitaria, indica, replanteará modelos de vida en los jóvenes que han caído a la incertidumbre por la falta de seguridad que pueda garantizarles, el sistema educativo, laboral y hoy hasta el medio ambiente la cual ha expuesto la pandemia. 

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Con información de Portal

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