Tener una menstruación digna en pleno 2021 sigue siendo una realidad lejana para muchas personas.

Aquí, la economía y la educación sexual se vuelven piezas clave para el tema de la gestión menstrual, mismo en el que se involucran los derechos humanos, el acceso y derecho al agua, la salud pública e incluso, el medio ambiente.

Los productos de higiene menstrual se convierten en un lujo al que no todas las personas pueden acceder; hoy día, el activismo menstrual busca visibilizar y eliminar los estigmas alrededor de la menstruación.

Al mismo tiempo, existe una lucha por acercar los productos de higiene menstrual a las personas, misma que alcanzó un gran logro cuando el pasado mes de abril:

La Cámara de Diputados aprobó la Ley de Menstruación Digna que da acceso gratuito a toallas, tampones y copas menstruales en planteles de educación pública en niveles básico y medio superior.

A pesar de estos esfuerzos, las personas menstruantes siguen encontrando limitantes para la gestión sana de su periodo.

El difícil acceso a la educación menstrual y los tabús alrededor del sangrado intervienen en un complejo proceso de adaptación social que impide la aceptación y discusión sin estigmas de la menstruación.

Menstruar no debe ser un lujo.

1 de cada 4 personas en el mundo tiene su periodo menstrual entre 2 y 7 días cada mes, esto se traduciría en aproximadamente 7 años de vida menstruando.

Y sí, aun con estos números tan relevantes se sigue minimizando su relevancia y silenciando su existencia en la vida diaria.

Existe un movimiento de activismo sobre la menstruación llamado “free bleeding” o “Flujo Instintivo Libre”:

  • Consiste en no utilizar ningún producto que recolecte el sangrado menstrual.
  • En conocer y escuchar al cuerpo para saber en qué momento necesita evacuar la sangre.
  • Esto se logra con la contracción de los músculos de la vagina y el suelo pélvico.
  • Este método es posible ponerlo en práctica con ayuda de ejercicios de Kegel, suelo pélvico, bolas chinas, entre otros.

Otra de las formas de hacer frente al “lujo” que conlleva la adquisición de productos de higiene menstrual, es con el uso de alternativas reutilizables y ecológicas, como: las toallas sanitarias reutilizables, las copas y los discos menstruales; estos productos son amigables con el cuerpo y pueden reutilizarse hasta por 10 años, lo que se traduce en una menstruación digna, económica, sana, cómoda y de pleno autoconocimiento.

Tu cuerpo, tu menstruación, tu salud.

Es de vital importancia que las personas menstruantes conozcan sus cuerpos y que sepan cómo cuidarlos. Es aquí donde los estudios de Papanicolaou y Colposcopia se consolidan como los mejores aliados de la prevención. Para todas las personas con vulva, vagina y útero es imprescindible realizarse año con año estos estudios para detectar cualquier posible infección de transmisión sexual y prevenir el cáncer cervicouterino; recuerda que puedes realizarlos con nosotras.

Por estas y muchas razones más, en Fundación Marie Stopes México trabajamos para llevar educación sexual y reproductiva a las comunidades de nuestro país para:

Proveer, a través de diversas campañas, servicios de salud sexual a quienes lo necesitan.

Si quieres ser parte del cambio y ayudar a esta gran causa, puedes hacerlo aquí.

Unamos esfuerzos para lograr minimizar este problema que impacta en la economía y salud de las personas en nuestro país. Impulsemos la discusión de este tema y hagamos visible la menstruación, porque… ¿por qué seguir pidiendo toallas a escondidas en la farmacia, la escuela o el supermercado?

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