UNAM desarrolla anticonceptivo varonil.

Buscan sustancias para reducir la movilidad de espermatozoides. Apoya Secretaría de Ciencia del D.F. con el análisis de 750 toxinas.

Investigadores de la UNAM buscan un inhibidor de la movilidad de los espermatozoides que sirva para desarrollar un anticonceptivo masculino.

Hasta el momento han estudiado 40 toxinas -de venenos de animales ponzoñosos- de las casi 750 que se tiene planeado analizar, además de otros 100 fármacos, informó la investigadora Arlet Loza.

Estas toxinas deben atacar dos canales del espermatozoide: uno, que permite pasar calcio y el otro, potasio, sustancias que requiere el espermatozoide para moverse y fecundar el óvulo.

El otro canal es uno que permite la salida de las células reproductoras masculinas.

“Buscamos también determinar la funcionalidad del canal: en qué momento se abre, se cierra y cómo es que esas toxinas pueden afectar la funcionalidad de los canales.

“Afectando la funcionalidad, podríamos tener una sustancia que sea capaz de inhibir la preparación del espermatozoide para fecundar el óvulo”, expuso el investigador Pedro Segura.

Al encontrar el inhibidor, otros equipos se encargarían de proyectar el anticonceptivo, agregaron los especialistas.
Aunque no hay fecha estimada para encontrar este inhibidor, los investigadores señalan que ya han encontrado algunas toxinas que podrían ser candidatas.

Esperan que el anticonceptivo masculino pudiera elaborarse a una proteína y no sea hormonal.

“La mayoría de los medicamentos que existen tienen un blanco y afectan otro. Se quiere que éste sea reversible, que al dejar de tomarlo, se deje de inhibir el canal, que los espermatozoides sigan vivos y moviéndose”, añadió Loza.

El proyecto es apoyado por la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación del D.F., que invirtió 20 millones de pesos en diversos equipos para hacer pruebas de fluorescencia y electrofisiología.

Sin embargo, los instrumentos también sirven para estudiar los canales de distintas células, su funcionamiento y anomalías, por lo cual se determinó crear el Laboratorio Nacional de Canalopatías, en el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.

“Contamos con infraestructura y este conjunto de toxinas que no nada más podemos enfocar al anticonceptivo. Hay diversas patología a causa del mal funcionamiento de un canal y podemos probarlas a la par”, agregó la investigadora Arlet Loza.

Entre las canalopatías, dijo, se encuentran algunas arritmias cardíacas, epilepsias y fibrosis.

Rene Drucker, Secretario de Ciencia y Tecnología del D.F., señaló que posiblemente muchas de las enfermedades emergentes pueden tener su origen en fallas de canales iónicos de distintas células.

Con información de Reforma. 29 de junio 2015

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