Cuando tengo que decir: “soy madre soltera”, la gente frente a mi me ve con tristeza, con un dejo de lástima. Ya me acostumbré, la gente a veces no comprende sobre la maternidad responsable.

Recuerdo la primera vez que llevé a mi hijo con el pediatra (quien atendía a una de mis sobrinas). El “profesional” de la salud lo revisó, pesó, midió y todo iba bien. Después mientras anotaba las indicaciones (baños de sol, consulta en un mes y bla bla bla) dijo: “todo con el niño bien, pero tache para su papá que no vino a la primera consulta”.

Yo me hice la sorda. Pero él estúpidamente insistió: “Para la otra a ver si viene el papá”. Yo pensé: “¿qué parte no ha entendido este doctor?”, si cuando me preguntó el nombre completo de mi hijo y el mío dije los mismos apellidos para ambos.

Entonces respondí: “¿Lo necesita para algo doctor?” ¿Los mil quinientos pesos que le pago por la consulta, no le “saben” si no vienen de la mano de un “hombre” como usted? Sí, ya sé que me pasé con mis preguntas irónicas, pero yo estaba molesta. Él no supo qué responderme, después quiso ofrecer una disculpa, pero yo todavía con mis hormonas al tope, le di las gracias y le dije que jamás regresaría con él.

Encontré otro pediatra, familiar de una amiga, y también lo mandé a volar porque en la segunda consulta me dijo: “¿y sabemos algo del papá?” mientras apretaba la boca (como que no quería decirlo, pero lo dijo) y me veía con cara de pendejo.

Claro que sé “algo” del papá si pasé siete años de mi vida con él, pensé para mis adentros. Pero qué diablos le importa a él, en cambio le pregunté qué necesitaba de él si yo ya le había dicho todos los antecedentes familiares del lado paterno. Además, en la sala de espera del 80% de los consultorios de los pediatras he visto siempre a mamás y abuelas, mamás y hermanas, mamás y amigas, e incluso: mamás y nanas. Sólo he visto a dos o tres papás. El tercer pediatra es el bueno, nunca me ha comentado nada del papá que no fuera necesario y por eso seguimos con él.

Una tarde que pasé por mi hijo a la guardería del IMSS, mi pequeño me dijo: “dice la maestra que mi mamá se llama Lupita y que mi papá se llama ‘Lupito””. Ahh que lindo mi amor, respondí y pregunté: “¿cómo se llama tu maestra?”. Al siguiente día hablé con la directora, levanté una queja y suspendieron a la señorita dos días.

Tengo muchas, muchísimas anécdotas respecto de cómo ser mamá soltera es una pesadilla, pero para los otros. Allí va otra: hace poco le saqué el pasaporte a mi hijo y el “poli” de la entrada de la oficina que expide el documento me dijo: “¿para quién es el pasaporte?”, para mi hijo le respondí. Él, encabronado, (seguramente tiene que repetir la misma frase cien veces al día) dijo: “¿Dónde está su papá”? “Tiene que venir su papá obligatoriamente”. Le respondí: “No tiene papá”. Mi hijo atento y bien entendido me dijo: “Mamá, pero si tengo dos papás” (él sabe que tiene a su papá biológico y a su papá de crianza), el policía me echó una mirada de terror. Y yo dije lo más serenamente que pude: “Mi papá (es decir el abuelo de mi hijo) es el segundo papá, pero él está registrado sólo con mis apellidos, así que yo sola puedo tramitar este documento, ¿verdad?”. Revisó mis documentos el buen “poli” y nos dejó pasar. Sí, el “poli” me checó los documentos mientras comentaba que no estaba “bien” que el niño estuviera tan confundido. “No mamarts”, pensé.

Mi hijo no está confundido, ni traumado, y sabe quién es su papá biológico y quien es su papá de crianza. Además, se rodea de hombres maravillosos, comenzando por mi papá, mis primos y cuñados. En fin… qué yo lo veo bastante pleno y sano.

Pero entiendo bien que gran parte de la sociedad mexicana, con acceso a estudios universitarios (como los pediatras) y con estudios básicos (como la señorita de la guardería del IMSS y el “poli”), crea que ser mamá soltera es una desgracia, porque creen no tuvimos de otra más que tener a nuestro hijo sin el “apoyo” de un hombre.

No señores y señoras. Las mamás solteras (al menos la mitad de ellas) quisimos seguir adelante con nuestro embarazo (recuerden que tenemos la opción de abortar) porque deseamos ser madres. La maternidad, señores y señoras, no tiene que ver con el matrimonio, con una boda, ni con formar una pareja o una familia socialmente “avalada”.  Yo quería ser madre no esposa de un señor.

Hace poco un ex compañero de la universidad que me agregó en Facebook me dijo: “y ya te casaste o eres madre soltera, porque ser madre soltera ahora está de moda”… Ja ja ja ja ja, comencé a reír mientras miraba el chat. Que no mame, ¿ser mamá soltera está de moda? No, no está de moda, lo que está de moda es no casarse con el primer pendejo que se encuentra uno, también está de moda no querer ser la madre del esposo de uno (yo escucho y veo cómo mis amigas se quejan de su marido porque dicen: “es como tener otro hijo, hay que darles de comer, lavarles la ropa, atenderlos cuando están enfermos y no puedes dejarlos solos con tu verdadero hijo porque no saben qué hacer”). También está de moda decidir con quién uno forma una familia. Está de moda ser una mujer independiente, inteligente, auto suficiente y valiente. Está de moda el amor a una misma.

Ahora ya no digo que soy mamá soltera, sino jefa de familia. Porque estoy hasta la madre de esas miradas de tristeza. No señores y señoras no sufran por mi, no se acongojen por mi “situación”. Prefiero que cuando me vean me miren con gusto, con orgullo y con entereza; ya que ser madre y padre al mismo tiempo es lo más chingón que he hecho en esta vida.

Si aún no estás lista para ser madre, si aún no está en tus planes a corto plazo, puedes asistir a Marie Stopes por un método anticonceptivo de largo plazo.

Con información de la valiente periodista Guadalupe Camacho.

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