Este listado contiene pensamientos y actitudes de machismo de izquierda. Fue elaborado por un hombre de Bolivia y muestran lo presentes que están en el día a día. En Marie Stopes las y los invitamos a informarse más sobre el feminismo y aplicarlo para que exista mayor igualdad.

* Cuando simpatizo con la causa de la liberación de la mujer solo en tanto y en cuanto me parezca funcional a “mi” causa de la liberación del proletariado.
* Cuando minimizo o desecho las luchas feministas diciendo “el verdadero problema es el capitalismo” (y de esa manera demuestro mi ignorancia sobre cómo se articulan capitalismo y patriarcado y sobre la influencia reaccionaria que tiene el machismo sobre la clase trabajadora).
* Cuando, al igual que la derecha, justifico el orden social clasista-jerárquico haciendo extrapolaciones arbitrarias de la biología, hago lo mismo respecto a los comportamientos y roles de varones y mujeres. De esa manera contribuyo a la invisibilización y por lo tanto a la marginación de todos los estilos de vida que no cumplen con la heteronorma.
* Cuando no puedo dejar pasar la ocasión de decir “el verdadero problema es de clase” cada vez que se dice algo desde una perspectiva de género.
* Cuando solamente veo al machismo en sus manifestaciones más visibles y explícitas (feminicidio, trata, violencia doméstica, violaciones, discriminación laboral) y me niego a verlo en sus manifestaciones más sutiles (acoso callejero, inequidad en el reparto de las tareas domésticas, violencia verbal, simbólica y psicológica).
* Cuando hago mucho aspaviento por los actos de machismo cometidos por burgueses, políticos, figuras públicas pero me hago el distraído sobre el machismo en mi clase social, en mi trabajo, en mi partido.
* Cuando solamente denuncio el machismo y la homo/transfobia de políticos, empresarios, comunicadores, policías u otros agentes directos de la opresión y nunca interpelo al machismo de los varones de clase obrera en general ni el de mis compañeros de partido en particular.
* Cuando descalifico las luchas feministas que me molestan diciendo “feministas eran las de antes”, lo cual es una manera más políticamente correcta de decirles “feminazis”.
* Cuando creo que la solución del machismo pasa únicamente por realizar ciertas reformas institucionales, y excluyo mi propia autotransformación.
* Cuando intelectualizo las discusiones desde un lugar de “objetividad científica” como excusa para no empatizar con el punto de vista “demasiado subjetivo” de las víctimas del machismo.
* Cuando le doy más valor a mis TEORÍAS sobre el género y la diversidad sexual que a las EXPERIENCIAS de mujeres y gente LGBTTTI.
* Cuando la juego de “escéptico” como excusa para no investigar concretamente sobre el tema ya que… ¿quién necesita datos si ya tiene LA teoría revolucionaria?
* Cuando ridiculizo las reivindicaciones feministas/LGBTTTI por “exageradas”, sin hacer el mínimo esfuerzo por ponerme en el lugar de las personas marginadas.
* Cuando demuestro incomodidad y me pongo hostil ante la crítica radical del machismo, tomándome todo a personal y diciendo cosas como “yo no tengo la culpa de siglos de opresión”.
* Cuando todas mis posiciones sobre el tema están diseñadas para no quedar pegado a la derecha, pero sin que eso implique un compromiso real de mi parte con esta causa.
* Cuando me creo con el derecho de emitir cualquier opinión ignorante, prejuiciosa, y paranoica sobre temas de sexo-género, ya que no son lo suficientemente importantes como para investigarlos. Cuando creo que son “los otros” los que tienen que convencerme, y no yo el que tiene que aprender.
* Cuando coincido con la gente de derecha en preguntar “¿por qué feminismo y no igualismo?”, lo cual indica que ni siquiera me importa el tema para hacer una búsqueda en google pero me siento amenazado o desplazado por un movimiento que pregona la libertad y el poder para las mujeres.
* Cuando señalo el hecho -verdadero- de que hay machistas en las organizaciones izquierda porque sus miembros también vienen de la sociedad capitalista y patriarcal a la que combaten, pero lo hago para justificar ese machismo de “los compañeros” y no para arrimar mi hombro a la tarea.
* Cuando digo “después de la revolución vemos”.
* Así como los machistas de derecha buscan ejemplos de mujeres que agreden hombres o falsas denuncias contra hombres o situaciones donde las mujeres son privilegiadas o los hombres sufren más para querer desmentir el patriarcado, yo busco situaciones donde hay feminismo burgués o blanco para justificar que la izquierda no tiene nada que aprender del feminismo.
* Cuando soy muy revolucionario hablando de capitalismo y socialismo pero me convierto en “pragmático y realista” hablando de machismo y feminismo.
* Cuando digo que el socialismo no tiene nada que tomar del feminismo porque “la cuestión de la mujer” ya estaba planteada en algún texto socialista de siglos pasados.
* Cuando ante una expresión de odio y de ira por los femicidios, las violaciones, y el discurso que minimiza la violencia hacia la mujer, me pongo desde un lugar progre a dar sermones del tipo “esa no es la manera, hay que educar”. Total, yo no soy el que tiene que convivir con la impotencia y con la tristeza de pertenecer al grupo vulnerado.
* Cuando pongo más énfasis en criticar al feminismo por cómo comunica sus ideas que a la cerrazón mental machista, producto de privilegios y no solo de “ignorancia”.
Todo esto no es ningún secreto. Lo saben mujeres, gays, y gente trans: no hay nada más parecido a un machista de derecha que un machista de izquierda.
Con información del blog de Eco Feminismo.
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