Hasta un 10% de las adolescentes se ha practicado por lo menos dos interrupciones de embarazo a lo largo de su vida. La mayoría opta por las pastillas abortivas, seguido de la aspiración fetal y el raspado intrauterino. Este es uno de los datos alarmantes que se extraen de una encuesta realizada por los investigadores Paola Robayo Escobar, Stephanía Villamizar Cubides y Yenny Hernández de la Universidad Externado en Colombia.

El estudio se realizó en 42 colegios oficiales de la ciudad de Bogotá a cinco mil niñas de entre 13 y 15 años. Las de 14 son las que más se someten a algún tipo de procedimiento para abortar.

El 25,5% de las menores aseguraron que ya habían mantenido relaciones sexuales en el momento de la encuesta. De ellas, un 79% inició su vida sexual entre los 10 y 14 años de edad.

Casi un 60% de las menores reconoció no haber utilizado nunca un método de planificación familiar, frente al 18,7 % de las menores que sí admitieron haber acudido a métodos anticonceptivos para evitar quedarse embarazos. Entre estos, el más recurrente es la inyección, con un 26.6%, seguido del condón y las pastillas (26,2% y  21,6%, respectivamente). Por otro lado, un 32,6 % de las pequeñas aseguró haber recurrido a la píldora del día después tras mantener relaciones sexuales sin protección.

Estos datos se suman a los vertidos por diferentes entes, como el Foro Internacional ‘Women Working for the World’ y Naciones Unidas. Según estos organismos, el 19,5% de las mujeres colombianas que dan a luz son adolescentes. Una realidad que incide directamente en el número de menores que abandonan el colegio: entre un 20% y un 45% de estas no culmina sus estudios a causa del embarazo.

En 2012, 6.500 niñas entre 10 y 14 años dieron a luz en el territorio. Y esto a pesar de que la legislación colombiana tipifica de delito sexual toda relación sexual con menores por debajo de los 14. Según Tatyana Orozco, directora del Departamento de Prosperidad, una de cada cinco mujeres entre 15 y 19 años en Colombia es madre o está embarazada y de estos, el 66% son no deseados.

De hecho, muchos embarazos en menores son producto de la violencia sexual, como indica Catalina Escobar, directora de la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar. “Tristemente la mayor desgracia que le puede suceder a una persona en Colombia es cumplir con dos características: ser pobre y ser niña. ¿Por qué? Porque puedes ser víctima de violencia sexual, embarazo adolescente o reclutamiento forzado por parte de grupos ilegales entre otras situaciones. Pero también hay cifras que demuestran lo que ocurre cuando transformamos esta realidad. Las mujeres son una ficha clave como agentes de cambio. La igualdad de género es un instrumento para el desarrollo: cuando las mujeres y niñas obtienen ingresos, reinvierten el 90% en sus familias y comunidades, por ejemplo”

Con información de:

http://www.fucsia.co/sexo-y-relaciones/sexo/articulo/estudio-sobre-embarazo-menores-en-colombia/61847#

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