Gracias a una activista y una ilustradora, Belle y Jazmín están alentando a los jóvenes a realizarse pruebas de Papanicolaou y consultas de planeación familiar. En Marie Stopes te recordamos que puedes realizarte pruebas de ITS y el Papanicolaou con nosotros.

Cuando hablamos de personajes femeninos de ficción con una gran influencia en niñas pequeñas y mujeres, no hay otras con más poder que las fabulosas princesas de Disney (y puede ser que Barbie llegue a su nivel). Esta lógica es precisamente por la que la escritora-ahora-educadora sexual, Danielle Sepulveres tuvo la brillante idea de transformar a las populares princesas en modernas pacientes de ginecología, para generar consciencia sobre salud reproductiva y la lucha contra el cáncer cervicouterino.

De acuerdo con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, en 2012 el cáncer cervical afectó a más de 12,000 mujeres incluyendo 4,000 casos fatales. El VPH que puede ser tanto prevenido como detectado, es en muchas ocasiones -y por mucho- la causa principal de esta enfermedad. Y sin embargo, cada vez que la escritora Sepulveres intentaba acercarse a los medios de comunicación masivos (incluso blogs de problemáticas femeninas), con un artículo en el mes de consciencia sobre cáncer ginecológico, su propuesta era denegada. Así que para obtener la atención del mundo, Sepulveres elevó la apuesta. En un esfuerzo colaborativo con la ilustradora Maritza Lugo, ambas retrataron a las heroínas favoritas de los cuentos recibiendo vacunas rutinarias contra el VPH, pastillas del día siguiente y haciéndose exámenes de ETS e ITS. Los resultados: imágenes tan poderosas que los editores no pudieron ignorarlas. Danielle: 1. Cáncer cervical: 0. ¡Las princesas de Disney son iguales a nosotros!

Cenicienta

En una imagen colorida, Tiana de La Princesa y el Sapo, recibe una vacuna contra el VPH. En otra, Belle de La Bella y la Bestia, visita la clínica para un anticonceptivo de emergencia. A Cenicienta le extraen una muestra de sangre para analizarla por ETS. Aladino y Jazmín van a visitar al doctor para una pequeña sesión de planeación familiar. El mensaje: si las princesas más bellas pueden tomar el control de su propio bienestar reproductivo, entonces más mujeres y chicas se darán cuenta de que no hay absolutamente nada por lo que sentirse apenadas y se salvarán más vidas.

Sepulveres se interesó en la educación sexual después de escribir sus memorias sobre perder su virginidad y contraer VPH (Losing It: The Semi-Scandalous Story of An Ex-Virgin). “Apenas y había escuchado del VPH y escrito acerca de él como una enfermedad ‘promiscua’, lo cual obviamente es una suposición increíblemente falsa y nociva”, me platica. “La respuesta positiva por mi libro de parte de adolescentes y mujeres en sus veinte, me hizo saber que era importante contar mi historia para que nadie se sintiera sola o avergonzada como yo”. De hecho, de acuerdo al CDC, casi toda la gente sexualmente activa contraerá VPH en algún punto de sus vidas, aunque la mayoría de las cepas son relativamente inofensivas.

Sepulveres quería dar a la gente joven, una plática de sexo real, el tipo de diálogo que no estaba sucediendo en las escuelas. Le pregunté sobre los problemas de la educación sexual hoy y comienza con una lista interminable. “Hay información inadecuada, se explica de una manera sentenciosa para incitar vergüenza”, explica. “La gente va a tener sexo, equípala con la información que necesita para tomar las mejores decisiones posibles sobre ello. No los avergüences o asustes. Enséñales.”

Princesa

Así que, de todas las maneras de educar a los jóvenes, ¿por qué seleccionaron a las princesas de Disney? “De niñas nos identificamos con ellas y seguimos amándolas conforme vamos creciendo. Mi ilustradora Maritza y yo tomamos algo que ya todos reconocen y dijimos: ‘Hey, sabemos que están viendo, tenemos algo importante que decir’. Fue un riesgo y funcionó”, comenta Sepulveres. “Creo que es esencial ponerle algo visual a un tema vital, para hacer que el punto se entienda. Es muy importante remover cualquier estigma y vergüenza por el cuidado propio, que es dónde importa”, agrega Lugo. Y si Cenicienta y Mulán pueden ayudar a remover esos estigmas, lo apoyamos.

Con información de I-D Vice

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